La verdadera fecha de nuestra independencia./ Sarbelio Navarrete
Tipo de material:
TextoIdioma: Español Detalles de publicación: El Salvador Graficos 1996Edición: 2º edDescripción: 125 p. 22 cmClasificación CDD: - 972.840 4 N321v
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Biblioteca UPAN San Vicente | Colección General | 972.840 4 N321v (Navegar estantería(Abre debajo)) | Disponible | 12004532 |
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A MANERA DE PROLOGO
Los artículos que siguen, sobre La verdadera fecha de nuestra Independencia, vieron la luz pública en el “Diario Latino”. Me movió a escribirlos la necesidad, que creí patriótica, de combatir las ideas extremistas del inteligente profesor don Jorge Lardé, -tan prematuramente arrebatado a la ciencia y al magisterio nacional, sustentadas en la campaña que inició desde las columnas de “El Salvadoreño” en contra de la Independencia declarada el 15 de Septiembre de 1821. Abogaba Lardé por el rechazo absoluto de esa Independencia, considerándola de escaso o de ningún valor, y, como una consecuencia, pretendía arrumbar, por nula o insignificante, la célebre Acta que redactó Valle.
Todo esto me pareció exagerado. Había, además, en los artículos del malogrado profesor y excelente amigo, notas muy agudas de estrecho localismo, de ese nacionalismo regionalista mal entendido que cierra el camino a cualquier intento, no ya de unión, sino de cooperación entre las Repúblicas centroamericanas. Fue, pues, mi objeto estudiar los hechos que provocaron la Independencia del 15 de Septiembre y examinar el Acta de ese memorable día, a fin de hacer una apreciación de las cosas en su justo valor. Si lo conseguí, el lector puede decirlo. Si, por el contrario, fue vano mi esfuerzo, siempre queda abierta la discusión para que decidan quienes estén mejor documentados y vean más claro en el asunto.
No quise sostener la tesis de que por el Acta de Septiembre se proclamó la Independencia absoluta y definitiva de Centroamérica. Antes bien, he hecho notar el carácter provisional de esa Independencia, y su ratificación, su consolidación definitiva, general y absoluta, por el Decreto de 1 de Julio de 1823. Desde el momento en que el 15 de Septiembre de 1821 se declaró provisionalmente nuestra Independencia, y que ella fué ratificada y consolidada definitivamente el 1* de Julio de 1823, no podemos de ninguna manera desechar la Independencia del 15 de Septiembre, sino, más bien, considerar ese día como el punto de arranque y como la verdadera fecha inicial de nuestra Emancipación política de España. Tal fué mi tesis. Contra las exageraciones de Lardé, quise establecer en su propio lugar histórico estas dos grandes fechas: 15 de Septiembre de 1821 y 19 de Julio de 1823.
Se negaba, ante todo, que por el Acta de Septiembre se hubiese declarado la verdadera Independencia de Centroamérica. Valle, aparecía como un genio maléfico, haciendo imposible, o, por lo menos, demorando la hora de nuestra liberación. Con habilidad o perfidia había hecho prevalecer sus ideas españolistas, burlando a los partidarios de la Independencia, a pesar de que éstos, en la reunión del 15 de Septiembre, sostuvieron la necesidad de proclamarla aquel mismo día. En mi estudio traté de demostrar, contra esta otra exageración, que la Independencia acordada en aquella fecha fue real y efectiva, no sólo en la letra del Acta, sino también en su espíritu y en sus resultados inmediatos. Provisional o definitiva, condicional o absoluta, en último caso era indiferente a mi propósito: lo importante es que haya sido una verdadera emancipación del dominio de España.
El 1º de Julio fué ya declarado día de fiesta nacional por el Gobierno de la República, como un feliz resultado delos artículos de Lardé en pro de aquella grandiosa efeméride dela historia centroamericana. A Lardé se debe, pues, todo el honor. Mucho se había hecho esperar, ciertamente, la solemnizarían anual del 19 de Julio de 1823; pero nunca será tarde, para mantener en el espíritu de las presentes y de las futuras generaciones el culto por los más nobles esfuerzos de nuestros antepasados. Ojalá los demás Gobiernos de Centroamérica hicieran lo mismo, -tanto con el 1% de Julio como con el 5 de Noviembre, para unificar el sentimiento nacional en una sola aspiración: guardar siempre vivo el recuerdo de los grandes acontecimientos de la que fué nuestra común historia.
Como la campaña periodística de Lardé fué inspirada en los escritos de los doctores Luna y Castro Ramírez, tuve que analizar, como fundamentales, los razonamientos expuestos por aquellos distinguidos académicos en sus publicaciones, (El discurso leído por el doctor Hermógenes Alvarado h. en la Universidad Nacional, el 19 de Julio de 1923, y del cual reproduzco los párrafos finales, nolo conocía cuando escribí mi trabajo). Porlos artículos delos doctores Luna y Castro Ramírez he hallado la que, en mi concepto, es la verdadera interpretación del Acta de Septiembre.
El carácter provisional de la declaración de Independencia contenida en el Acta, podemos conjeturar con sobrado fundamento que no fué con relación a España, sino, más bien, con la mirada puesta en México. El designio encubierto de la anexión, -que fué casi inmediatamente una realidad, contra todo derecho, hizo que el Acta fuese formulada en los términos en que la redactó Valle, y aceptada y jurada así por los partidarios de la Independencia. No podríamos suponer que Valle desconociera las intenciones mexicanistas de Gaínza, cuando los mismos concurrentes a la junta del 15 de Septiembre pidieron a gritos que el juramento lo rindiese aquel gobernante para una Independencia absoluta de España, de México y de toda otra Nación. Valle, pues, dejando a las provincias, por medio de sus legítimos representantes, la decisión sobre la Independencia general y absoluta, dio personalidad a Centroamérica, como entidad autónoma, y puso a salvo sus derechos contra una nueva dependencia de otra Nación.
Cuando a Gaínza sele hicieron representaciones para efectuar la anexión sin esperar la reunión del Congreso, don Gabino contestó explicando el verdaderosentido del Acta de Septiembre; la unión con México estaba reservada al Congreso que debía reunirse, conforme el Art”, 20. del Acta. Nuestros diputados al Congreso mexicano, Juan de Dios Mayorga y Marcial Zebadúa, al discutirse sobre la incorporación de estas provincias al Imperio Mexicano, invocaron también el Acta, interpretándola en el sentido indicado. Por último, el dictamen de la Comisión del primer Congreso Nacional Constituyente de Centroamérica, dice estas palabras decisivas: “El espíritu de justicia y libertad que dió vida al Acta de Septiembre, fué el reconocimiento del derecho de las provincias para decidir de su suerte futura conforme a su propio arbitrio y voluntad, en el momento en que se desligaban de la Madre Patria”...
Tal vez la lectura de este folleto despierte algún interés en quienes se dedican a mayores estudios de historia centroamericana. Su publicación, empero, obedece a un fin más limitado: contribuir de algún modo a la difusión de la cultura histórica nacional entre las clases populares. La presente edición se ha hecho, especialmente, para las escuelas, colegios, sociedades obreras y bibliotecas de la República.
S. N.
San Salvador, 26 de Noviembre de 1930.
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